Desde la famosa Plaça del Pí, aparece una estrecha calle de la que escarbando en su historia descubrimos que fue la primera calle peatonal de Barcelona.
En ella hoy en día encontramos a parte de numerosas galerías de arte, dos de las chocolaterías más recomendables de la ciudad, «La Pallaresa» y la granja»Dulcinea».
La pallaresa fue fundada en 1947 y ofrece una gran variedad de productos hechos de forma totalmente artesanal, aunque lo que la hace famosa son sus chocolates calientes, los mejores que se pueden tomar en Barcelona.
La granja Dulcinea es una chocolatera con un ambiente agradable y un servicio rápido.
Los precios son razonables y la calidad de sus chocolates la convierten en el lugar preferido para tomar un buen chocolate con churros.
Si te gustan los dulces y en especial el chocolate, no puedes dejar de visitar el carrer Petritxol, eso si el fin de semana prepárate para hacer cola.


